La Legislatura aprobó la creación de espacios públicos para la inhumación y cremación de animales de compañía, además de iniciativas para promover el cuidado responsable en las escuelas.
La muerte de una mascota es un momento difícil para muchas familias, que además deben resolver qué hacer con sus restos. En Buenos Aires hay más de 860.000 perros y gatos en hogares, y la falta de lugares adecuados para enterrarlos, sumada al costo de las prestaciones privadas, puede hacer aún más difícil la despedida.
Frente a esta situación, la Legislatura porteña sancionó por unanimidad una serie de proyectos destinados a habilitar opciones públicas de inhumación y cremación. Las iniciativas, impulsadas por Graciela Ocaña y Emmanuel Ferrario, con aportes de diputados de otros bloques, buscan garantizar condiciones sanitarias adecuadas y contemplan modalidades gratuitas o bonificadas para quienes no puedan afrontar los gastos.
La problemática también se refleja en plazas, parques y terrenos próximos a las vías ferroviarias, donde pueden encontrarse enterramientos improvisados, a veces señalizados con cruces, piedras, flores o el nombre del animal. Aunque constituyen expresiones espontáneas de despedida, la disposición inadecuada de los cuerpos puede generar riesgos ambientales, entre ellos la contaminación del suelo y de las napas de agua.
Las propuestas fueron aprobadas con 56 votos afirmativos durante la sesión ordinaria de la Legislatura. El paquete contempla dos prestaciones: el Cementerio Público de Animales y la Cremación de Animales de Compañía, esta última con un espacio destinado a la memoria y la despedida. Ambas iniciativas toman como referencia el Cementerio de Chacarita, aunque prevén la posibilidad de extender las prestaciones a otras instalaciones.
