Un artículo publicado en The Lancet describe la primera transición documentada desde un xenotrasplante renal porcino a un riñón humano y aporta nuevas claves sobre los límites inmunológicos de esta estrategia
En enero de 2026, Tim Andrews, que había recibido un riñón de cerdo modificado genéticamente un año antes, se convirtió en receptor de un riñón humano. Un nuevo artículo, publicado en The Lancet, detalla su evolución y analiza cómo el xenotrasplante podría servir de puente entre la insuficiencia renal terminal y el trasplante de un órgano humano, permitiendo al paciente prescindir de la diálisis durante ese periodo.
Los autores informan de que Andrews, que tenía 66 años en el momento del xenotrasplante, vivió durante 271 días con el riñón porcino modificado genéticamente sin necesitar diálisis antes de recibir un riñón humano de un donante. Su caso representa la supervivencia más prolongada sin diálisis después de un xenotrasplante renal porcino en un ser humano vivo y la primera transición posterior a un trasplante de riñón humano.
"La escasez de órganos es la mayor crisis que enfrentamos actualmente en el campo de los trasplantes", asegura el autor principal, el Dr. Leonardo Riella, del Centro de Ciencias de Trasplantes y la División de Nefrología del Hospital General de Massachusetts Brigham. "Sabemos que la mejor opción de tratamiento para los pacientes con enfermedad renal terminal que han desarrollado insuficiencia renal es el trasplante, pero simplemente no contamos con suficientes órganos humanos para trasplantar de manera oportuna. Nuestra visión es que el xenotrasplante podría ayudar a solucionar esta deficiencia, inicialmente como un puente para que los pacientes dejen la diálisis mientras esperan un riñón de donante humano y, potencialmente, una vez que establezcamos su seguridad y durabilidad a largo plazo, como una terapia definitiva por derecho propio".
Fuente: DiarioVeterinario.com
