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Publicado: Martes, 28 Julio 2026 13:18
Trece entidades de criadores, veterinarios, laboratorios y organizaciones de la actividad pidieron al Senasa excluir a los caballos deportivos de un régimen pensado para la producción de carne.
La implementación de un nuevo sistema de trazabilidad de medicamentos veterinarios encendió una fuerte preocupación entre las principales cámaras de laboratorios, entidades ecuestres, veterinarias y de criadores, que pidieron al Senasa excluir a los caballos deportivos de un régimen diseñado para animales destinados a la producción de carne. Advierten que la normativa les impone controles, recetas electrónicas y registros pese a que esos equinos nunca ingresan a la cadena alimentaria.
El planteo fue formalizado mediante una presentación elevada al Senasa por trece entidades representativas del sector veterinario, ecuestre y de la cría, que solicitaron excluir a los equinos deportivos del circuito de faena para consumo humano y, en consecuencia, de las obligaciones establecidas por la Resolución 461/2025. La normativa exige registrar esos tratamientos mediante microchip y Receta Veterinaria Electrónica (RVE), cada vez que un veterinario utiliza el antiinflamatorio fenilbutazona en un caballo deportivo debe cumplir con todo ese procedimiento.
Según explicaron las organizaciones, el objetivo de esa resolución era responder a los requerimientos sanitarios de la Unión Europea para la exportación de carne equina, mediante un esquema que obliga a identificar a determinados caballos cuando se administran principios activos alcanzados por la normativa.
Fuentes del Senasa aclararon a LA NACION que el planteo tiene su origen en una restricción impuesta por la Unión Europea sobre “el uso de la fenilbutazona”. Es decir, la Unión Europea prohíbe que un caballo tratado con fenilbutazona sea destinado a consumo humano. Como se trata de un medicamento ampliamente utilizado en la actividad deportiva, su administración obliga, bajo el nuevo esquema de trazabilidad, a emitir una RVE y registrar individualmente cada animal tratado. “Lo que propone el sector es excluir directamente a los equinos deportivos del circuito de faena para la Unión Europea y, de esa manera, evitar la obligación de confeccionar una receta electrónica cada vez que se utilice ese medicamento”, indicó una fuente oficial.
[ Leer nota completa aquí ] - Fuente: Belkis Martínez, LaNacion.com.ar
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Publicado: Martes, 21 Julio 2026 12:00
Un paseador de perros lanzó una campaña para atraer más clientes pero “se le fue de las manos” y generó una investigación judicial.
El barrio porteño de Colegiales amaneció el fin de semana empapelado con avisos que alertaban sobre la supuesta desaparición de una boa constrictora de más de tres metros. El caso generó preocupación entre los vecinos, se viralizó en redes sociales y hasta motivó consultas a las autoridades. Sin embargo, la historia terminó siendo una puesta en escena: nunca existió la serpiente y todo formó parte de una estrategia ideada por un paseador de perros para llamar la atención y promocionar su actividad. Ahora, el fiscal analiza qué delito imputarle por haber activado una falsa alarma.
La versión comenzó a circular a partir de carteles colocados en distintos puntos del barrio y publicaciones en redes sociales en las que se afirmaba que una boa llamada “Piti”, de más de tres metros de longitud, había escapado por la terraza de una vivienda ubicada en la zona de Céspedes y Zapiola.
En esos avisos se sostenía que el animal era dócil, que convivía desde hacía años con una familia y que incluso respondía a su nombre. También se detallaban supuestas características físicas y se pedía a los vecinos que, en caso de verla, no intentaran capturarla y avisaran de inmediato a sus dueños.
Con el correr de las horas, la historia comenzó a viralizarse. Vecinos compartieron las imágenes, se multiplicaron los mensajes en redes sociales y distintas personas aseguraban haber visto al reptil en la zona. El episodio incluso motivó consultas a especialistas y advertencias sobre cómo actuar ante un eventual encuentro con una serpiente de esas dimensiones.
Sin embargo, el caso dio un viraje inesperado: la serpiente desaparecida nunca exstió ni la familia que decía buscarla.
Según pudo saber LA NACION, todo habría sido ideado por un paseador de perros que buscaba generar repercusión y hacerse conocido en el barrio para conseguir nuevos clientes. Lo que comenzó como una supuesta estrategia publicitaria terminó adquiriendo una dimensión mucho mayor a la prevista y derivó en una investigación judicial.
Fuentes con acceso al caso señalaron que el fiscal analiza ahora qué figura penal podría corresponder por la maniobra, dado que el episodio provocó la movilización de recursos estatales y generó alarma pública.
[ Leer nota complet a aquí ] - Fuente: LaNacion.com.ar