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Publicado: Lunes, 29 Junio 2026 12:41
Ombú se convirtió en la estrella del Iberá. Pero su comportamiento inusualmente manso frente a los humanos forzó el cierre de senderos justo antes de las vacaciones de invierno.
El video de Ombú caminando sin apuro por un sendero del Parque Nacional Iberá se hizo viral en cuestión horas. Fue celebrado como una victoria histórica: la prueba más contundente de que el proyecto de reintroducción del yaguareté en Corrientes había dado sus frutos. Pero pocas semanas después, ese mismo animal -echado como un gato en las pasarelas, cómodo con la presencia humana- generó un problema que nadie había previsto del todo: el cierre de los senderos donde fue detectado, justo antes de las vacaciones de invierno, la temporada más alta del año.
El yaguareté es la atracción más buscada del Iberá, el animal que más turistas quieren ver, el que la región promociona como su mayor diferencial. Y sin embargo, su aparición en zona de acceso público derivó en restricciones que podrían afectar directamente a los prestadores turísticos que más lo esperaban.
Desde la aparición de Ombú en mayo, tanto el Parque Nacional Iberá como el Parque Provincial comenzaron a monitorear su ubicación de manera permanente y a cerrar los senderos donde el ejemplar era detectado. Por ejemplo, el Área de Uso Público Lobo Cuá del Portal Laguna Iberá fue cerrada temporalmente. Las caminatas nocturnas fueron suspendidas. El argumento oficial: seguridad de los visitantes y del propio animal.
La Administración de Parques Nacionales aclaró que el parque no está ni estará permanentemente cerrado, y que las decisiones se toman día a día según la ubicación del ejemplar. “Se trata de decisiones de manejo del área protegida que responden a protocolos institucionales de conservación de la biodiversidad y seguridad de los visitantes y el personal”, señalaron. Las aperturas y cierres, totales o parciales, quedan sujetos al monitoreo permanente y a la cercanía de Ombú a las áreas de uso público.
[ Leer nota completa aquí ] - Fuente: LaNacion.com.ar
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Publicado: Viernes, 26 Junio 2026 21:26
Una cepa africana inédita reaviva las alertas globales
China confirmó a comienzos de abril de 2026 dos brotes de fiebre aftosa en rodeos bovinos de las provincias de Gansu y Xinjiang, afectando a más de 6.000 animales, de los cuales 219 presentaron síntomas clínicos. Las pruebas de laboratorio realizadas por el Centro Chino para la Prevención y el Control de Enfermedades Animales identificaron el serotipo SAT‑1, una variante del virus originaria del África subsahariana que nunca había sido detectada en territorio chino.
Una cepa exótica y un desafío sanitario global
El serotipo SAT‑1 representa un riesgo sanitario inédito para el país asiático:
- No está cubierto por las vacunas tradicionales utilizadas en China, diseñadas para los serotipos O y A.
- Tiene alta capacidad de difusión y puede causar mortalidad elevada en animales jóvenes.
- Su presencia fuera de África plantea interrogantes sobre los mecanismos de dispersión y la eficacia de los controles fronterizos.
Las autoridades chinas aplicaron medidas de emergencia: sacrificio sanitario, desinfección de los establecimientos, restricciones de movimiento, refuerzo de los controles fronterizos y aprobación acelerada de nuevas vacunas específicas para SAT‑1.
Implicancias internacionales
La fiebre aftosa es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a bovinos, porcinos, ovinos y caprinos, con consecuencias productivas y comerciales severas. La aparición de una cepa exótica en una potencia agroalimentaria como China genera preocupación mundial por su posible diseminación transfronteriza y por el impacto en los mercados internacionales de carne. Como principal importador global de carne bovina, cualquier alteración en el estatus sanitario de China puede provocar movimientos en los precios internacionales: primero caídas por incertidumbre y luego subas ante una eventual reducción de la oferta interna.
Con Perspectiva regional
Para Sudamérica, y especialmente para países del Mercosur, el episodio abre una ventana de oportunidad y responsabilidad. Por un lado, podría incrementar la demanda de carne sudamericana si China reduce temporalmente su producción local. Por otro, exige reforzar los sistemas de vigilancia y trazabilidad sanitaria, dado que la fiebre aftosa es una enfermedad transfronteriza y cualquier relajamiento podría comprometer los mercados de exportación.
Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay mantienen programas de vacunación sistemática y control estricto, pero la aparición de una cepa no contemplada en los esquemas actuales reaviva el debate sobre la necesidad de actualizar las estrategias regionales de inmunización y bioseguridad.
El brote de fiebre aftosa en China no solo es un episodio sanitario aislado: es una señal de alerta para la ganadería mundial. La expansión de una cepa africana en Asia demuestra que las enfermedades animales pueden cruzar fronteras con facilidad y que la cooperación internacional en sanidad animal es más urgente que nunca. En este contexto, Sudamérica se posiciona como proveedor confiable, pero también como actor clave en la prevención y respuesta ante futuras emergencias sanitarias globales.
Fuente: Ganadosycarne.com